Domingo, cuatro de marzo, después de pasarme la mañana
luchando sin tregua con Blogger, que no deja ver la página referente al siglo
XXI de http://lescreusdemaig.blogspot.com/
y cocinando la paella al mismo tiempo, hemos esperado hasta oír los cohetes
anunciadores y nos hemos ido Feli y yo a echar un vistazo a la Cabalgata del
Ninot Infantil. Y he aquí la sorpresa que los de la comisión de los Cazadores
repartían una cuartilla con la explicación de la comparsa en la que he leído mi
nombre y el título del libro al que le había dedicado la mitad del día. Rendían
un pequeño homenaje a Ortells y pregonaban graciosamente los éxitos de este
artista local. Os dejo aquí un ejemplar virtual del documento.
Cansados de estar de plantón, hemos abandonado la cabalgata
y nos hemos ido a la estación para esperar a Edgar, que se iba en tren a Valencia a eso
de las seis y media, y recoger el coche. Mientras venía he tomado unas fotos
del antiguo bar Las Delicias. ¡Quién lo ha visto y quién lo ve! Os dejaré
primero una foto del interior en 1954, en pleno apogeo. Está protagonizada por
Maria Carmen Bernat, Reina Fallera de Burriana que esperaba el tren tomando un
café.
![]() |
Interior de "Las Delicias" en 1954 |
El bar tiene un nosequé atractivo. Tal vez sea la nostalgia
o tal vez, el hecho de imaginar todo cuanto vieron sus carcomidas paredes. Me
intriga su madera vieja, los logos evaporados de sus cristales, el azul de los
marcos, el rótulo anacrónico. Llegué a comprar tabaco una vez y creo que algún
trago también tomé, pero siempre lo hice con prisas y a la espera del tren. Es
ahora, sin embargo, cuando me pregunto por lo que allí ocurrió, y me viene algo
atractivo, sensual, misterioso.
Interior de "Las Delicias en 2012. Foto tomada a través del cristal. |
Luego, con aires detectivescos, no hemos acercado a la casa
de Adela, quien fuera amante del rey Alfonso XIII y cuya vida ha contado el
amigo Norberto Mesado en su libro Adela Lucía. La última amante de un rey
romántico. Entre la historia y la leyenda. La visión del caserón me ha
producido las mismas sensaciones que Las Delicias, pero con una pizca
añadida de algo lúgubre, stokeriano.
De todo ello, lo mejor, y rabiosamente envidiable, han sido
los besos en un viejo vagón de tren. Apenas veréis las piernas de los amantes.
He querido rematar la faena con esta entrada y pensar que hoy ha sido un
buen domingo.
Se ve el mismo fondo en las dos fotos del bar de las delicias. Dos momentos, muy alejados en el tiempo, en el mismo espacio...Qué bien. Me descubres la belleza de los lugares a través de lo que ocurrió en ellos. Adquieren un toque conceptual. Seguro que fue un buen domingo.
ResponderEliminar